Columna de opinión – Comité Ejecutivo de Veltis Latam
Durante los últimos 25 años hemos sido testigos de profundas transformaciones en la minería, pero si hay un cambio que nos interpela con particular fuerza es el que ocurre cuando miramos a nuestro alrededor y vemos una industria que se está pareciendo cada vez más a la sociedad que la sostiene.
Ejemplo de esto es que, según el último Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería 2025–2034 de la Alianza CCM–Eleva, la participación femenina en minería alcanzó un 23,1% del total del sector. Una cifra que celebramos, pero con la cual no debemos conformarnos. Y es que, de acuerdo al mismo informe, la rotación en este segmento llega al 13,6%, con brechas especialmente marcadas en contratos a plazo fijo y en trabajadoras con menos de un año de antigüedad.
En Veltis Latam sabemos que la diversidad no se administra desde la distancia. Se vive en la sala de reuniones, en la definición de acciones, en los diseños de los turnos o en distintos aspectos de la vida laboral. Por eso creemos que la conversación del sector debe dar un paso más: pasar del acceso a la permanencia; de la permanencia a la proyección, y de la proyección al liderazgo.
Este desafío nos exige revisar con honestidad si nuestras organizaciones están diseñadas para integrar y desarrollar talento, o si simplemente están siendo ajustadas en los márgenes.
Como compañía hemos pasado de las convicciones a los hechos concretos: en 2023 pusimos en marcha “Creciendo Juntas”, una iniciativa que busca formar mujeres en mantención mecánica base planta. A la fecha, más de 130 de ellas han sido capacitadas en Calama, Antofagasta y Salamanca. Su incorporación ha aumentado la participación femenina dentro de la compañía, pero el impacto más relevante es otro: lo que este proceso le ha enseñado a la organización completa.
Cuando incorporamos diversidad en funciones técnicas críticas, no solo sumamos personas. Ampliamos nuestra capacidad de adaptación, enriquecemos la toma de decisiones y fortalecemos la cohesión de los equipos.
La minería del futuro dependerá de tecnología, automatización y transición energética. Pero también de la capacidad colectiva de la industria para atraer, formar y retener capital humano diverso. Más mujeres en minería no es un objetivo simbólico ni una declaración de intenciones. Es parte de la evolución estructural que el sector necesita para proyectarse con solidez en el largo plazo.