Por Karen Gutiérrez, Directora de Personas y Cultura de Veltis
En minería solemos hablar de productividad, toneladas, maquinaria o planes de inversión. Pero después de más de 25 años de experiencia, en Veltis hemos aprendido algo clave: la verdadera continuidad operacional depende de la cultura organizacional y de poner a las personas en el centro.
En una industria de alta exigencia, el desempeño no se sostiene únicamente con herramientas, protocolos o tecnología. Se sostiene gracias a la energía, el compromiso y el bienestar de quienes hacen posible que la operación funcione. La diferencia entre un clima laboral que “cumple” y uno que se proyecta en el tiempo está en cómo cuidamos a las personas. Un estudio de Harvard y el MIT lo confirma: trabajadores satisfechos pueden aumentar la productividad en un 31% y reducir significativamente los errores.
En Veltis lo vivimos de manera concreta. Nuestros pilares culturales son habilitadores que permiten cuidar a nuestra gente y sostener el negocio. Promovemos la diversidad, la integración y la escucha activa a través de encuestas anuales para anticipar riesgos, detectar brechas y atender los temas que de verdad importan.
Además, retribuimos de manera sostenible a la sociedad, a nuestros clientes y a nuestros equipos. Lo hacemos con iniciativas como “Vivamos Nuestros Valores”, que refuerza el reconocimiento, el cuidado y la valoración del esfuerzo como parte esencial de nuestra cultura.
Los resultados están a la vista: ambientes laborales positivos, equipos más involucrados y clientes que reconocen nuestra continuidad operacional con excelencia técnica. Creemos que el trabajo bien hecho refuerza la confianza y pone en práctica nuestros valores: seguridad, colaboración, innovación, excelencia e integridad.
En minería, los avances técnicos son imprescindibles, pero el verdadero motor es el compromiso de las personas. Productividad, calidad de vida y cuidado de las personas son engranajes del mismo motor que sostiene la competitividad de Chile y el liderazgo del sector en el largo plazo.
Desafío para la industria: poner a las personas en el centro como práctica diaria. Así construiremos una minería más humana, innovadora y sostenible, con la certeza de que cada avance técnico tiene detrás a mujeres y hombres que lo hacen posible.
