El músculo que impulsa el desarrollo minero nacional

Por Marcelo Ocampo, Director General de Veltis Latam

La minería chilena enfrenta uno de sus ciclos más desafiantes de las últimas décadas. Las exigencias de productividad, la aceleración de proyectos y el cumplimiento de estándares ambientales y sociales demandan una industria más integrada, más colaborativa y capaz de articular de mejor manera a todos los actores que participan de la cadena de valor. En este escenario, el aporte de los proveedores de bienes y servicios, es cada vez más determinante para sostener la continuidad operacional y acompañar los procesos de transformación y modernización del sector.

A diario entregamos conocimiento técnico, talento especializado e innovación en terreno que permite que las operaciones funcionen con eficiencia y seguridad, factores esenciales para la competitividad del país. Y es en ese trabajo conjunto -entre mineras, proveedores y equipos en terreno- donde se construyen los avances más significativos de la industria.

Asumir que las grandes corporaciones mineras son los únicos gestores que cuentan con profesionales de alto nivel, el mayor conocimiento técnico o el más grande compromiso con la seguridad es una miopía que no pone en valor el potencial de sus socios estratégicos.

Desde Veltis Latam, con más de 25 años de trayectoria y más de 4 mil trabajadores, hemos comprobado que prestar servicios y soluciones especializados para la continuidad operacional en la gran minería implica mucho más que ejecutar tareas: requiere operar con estándares de clase mundial, cultura organizacional, gestión preventiva, procedimientos sólidos y un compromiso real con las personas y las comunidades.

Nuestro sector ha avanzado en esa dirección, fortaleciendo la planificación temprana y la colaboración técnica con sus proveedores. El siguiente paso es consolidar ese progreso.

Los desafíos que vienen -en capital humano, seguridad, productividad y sostenibilidad- requieren alianzas de largo plazo y un sector capaz de responder con flexibilidad.

Hoy, el objetivo es construir una agenda país que modernice contratos, promueva innovación compartida, acelere la formación técnica regional y asegure que las buenas prácticas se conviertan en estándares obligatorios.

En ese contexto, los proveedores tenemos un rol esencial: contribuir con capacidades, experiencia y gestión para que la minería se desarrolle con humanidad, seguridad y eficiencia. Somos parte de un engranaje donde cada actor suma. Y cuando ese sistema funciona de manera integrada, la minería chilena alcanza su mejor versión, su cadena de valor óptima, productiva, eficiente y que genera el mayor aporte en los países donde decidió operar.